Aprender a regular nuestras emociones es un proceso clave para mejorar la calidad de vida y fortalecer nuestra salud mental.
- Mejor manejo del estrés: Aprenden a afrontar situaciones difíciles sin reacciones extremas.
- Mayor autoestima: Se sienten más seguros al poder expresar y gestionar sus emociones.
- Relaciones más sanas: Mejoran la convivencia en casa, la escuela y otros entornos.
- Desarrollo de empatía: Comprenden mejor las emociones de los demás y fortalecen sus habilidades sociales.
- Prevención de problemas futuros: Disminuye el riesgo de ansiedad, baja autoestima y dificultades en la adolescencia.



Señales de dificultades en la regulación emocional